domingo, 28 de diciembre de 2014

Almíbar

Tu carne blanca de tibio remanso,
 humedad de rayo de luna y mucilago pastoso
de sabor salado; sin rescoldos ni velos,
 anhelo de tus entrañas de paz.
Ser al tacto de tus profundidades,
y la rubia cabellera, que en tormenta
se alborota y desorienta,
y gime y muere en azucarado pudor.
Muerte en cáliz de sal y marismas,
y el olor de la playa de carnes tibias,
quien te pudiera tocar, canta el viento,
sin espacio a la respiración y el sudor.
Dentro de ti, con el olvido y la inocencia,
muriendo de vida, y agonía efímera,
caricias hipócritas, piel de luna,
y una lengua lasciva que olvida un segundo.
Lluvia de quimeras pasadas
en esta vida o en la otra,
y las lenguas que penetran,
las lánguidas delicias de morir.
Nívea voluntad que fenece,
sin vida y sin relicarios.
Prohibida faz nueva, placer de muerte,
y el anillo de felicidad e inocencia.
Un segundo, ópalo derramado en tu piel,
y sin sentido morir, nacer, nada importa,
sin sonido ni calor, ni almíbar ni paz,
el olvido queda, ya no hay nada más

Rafael Prado

Muerte

Con voz de alcohol, y vino en los labios,
canto la canción del amor perdido,
y no hay desnudos ni mujer ni dios,
solo la mueca terca del que no sonrió.

Las notas viejas que consumen el brío,
de un señor que siempre supo mentir,
y se cansó del sonido del pasado estío,
y no quedo a su corazón nada mas que latir.

El camino de tierra y cal se esfuma,
y en la mente solo la calma fugaz de la muerte,
no hay silencio lascivos en la cama,
ni nada mas allá de la ley del fuerte.

Morir lentamente, como el cigarrillo,
que se enciende, y fallece en labios de sal,
y mi historia contada desde un pestillo,
y sobre la seda, en la fosa, solo la cal.

Muere el vagabundo, por amor vencido,
como el vino muere en la boca del mar,
solo con el cansancio del camino recorrido,
y el corazón en vela, en busca de la paz.

El rancio olor de ajenjos y de amor,
la nostalgia mustia de la canción que duerme,
y solo queda el ocaso de un sueño,
que sin la sutil mañana, solo muere.


Rafael Prado

domingo, 7 de diciembre de 2014

Tears

Illness, darkness, death,
broken heart, suffering, salt,
unspoken words, tears,
loneliness, just loneliness.
As a which in the silent of the night,
I claim your name, your heart.
As a blind man searching for his path,
I cried your name, in my lost mind.
There’s no more air in my lungs,
just the spirits of past and the smoke,
forgotten words flood my mind,
and the murk blind my past.
The sweetness of your smell,
running in my memories,
and the tears of the sorrow,
taking out my live.
There’s no more ways,
there’s no more love,
the angels are falling,
as leaves in the autumn.

The salty water,
became a sad land,
just my eyes now,
are full of salt.

Rafael Prado

Amatista


Ilusiones de amatista, sudor, piel,
montículos firmes, hiel y saliva,
ardiente espuma, blanca y salada,
neblina de vaho, gemidos de miel.
Los pormenores del sexo se desvanecen,
entre rubios y suaves lazos de humedad,
marismas de mucilago, alcanfor y sal,
carne que quema, que mata y muere.

Rincones cálidos y abiertos,
quimeras desgarradas,
movimiento, caricias veladas,
placer y sudor en los labios.
Y mientras la carne matiza el violáceo,
y mientras viertes fuentes lejanas
de quimeras y agua salada,
caes y duermes saboreando tu apetito.

Rafael Prado

Aire

Manos que juegan y se entrelazan,
pieles húmedas, lazos vagos;
las notas y matices se disipan desde tu cuerpo
y van a caer en el letargo de mi respiración.
Te toco, te inhalo, te beso…
...tu piel posee el intoxicante perfume de mis desvelos,
tu piel salada, tibia, trémula, abierta.

Deambulo con las yemas por los senderos de tu cintura,
siento en mis entrañas el lascivo deseo de prolongar los segundos.

Olor que ahora lo es todo, aspiración frenética, a dos milímetros de tu piel.
Aroma a alcohol y a mujer que desde tu cuerpo nace.
Hechizándome, conmoviéndome, inmolándome,
incitándome a desearte, a permanecer en tu ser,
a caminar una a una las veredas que en tu cuerpo
de alabastro y granito han sido dibujadas.

Te observo con los parpados cerrados, te toco con las mejillas y los labios,
lentamente me desvanezco, me convierto en el humo efímero que llena tus pulmones.
Te penetro, me penetras, somos aire que se esparce por la habitación
y es respirado por el uno y el otro.
Y así voy cayendo, feneciendo ante el letargo dulce y perfecto de tu aliento que quema, que sofoca mi respiración.

El letargo inunda mi mente, el letargo…el letargo…solo el letargo,
la hipnosis de tu humedad, de tu lengua, de tu tacto.
Ya no soy yo quien soy, ni tu eres quien eras antes…
...la metamorfosis de tu esencia te transporta,
te muta en un ser inmaterial que ha de habitar en mi carne, en mi sangre, en mis sentidos.

La mañana se aviene, y yo despierto en mi lecho…solo.
Has sido tú la compañía de unas horas, y de mi noche la esencia toda…
mi piel aun huele a ti, y me alegro…y pienso…
“Tal vez mañana te pueda respirar…una vez mas”

Rafael Prado