Con voz de alcohol, y vino en los labios,
canto la canción del amor perdido,
y no hay desnudos ni mujer ni dios,
solo la mueca terca del que no sonrió.
canto la canción del amor perdido,
y no hay desnudos ni mujer ni dios,
solo la mueca terca del que no sonrió.
Las notas viejas que consumen el brío,
de un señor que siempre supo mentir,
y se cansó del sonido del pasado estío,
y no quedo a su corazón nada mas que latir.
de un señor que siempre supo mentir,
y se cansó del sonido del pasado estío,
y no quedo a su corazón nada mas que latir.
El camino de tierra y cal se esfuma,
y en la mente solo la calma fugaz de la muerte,
no hay silencio lascivos en la cama,
ni nada mas allá de la ley del fuerte.
y en la mente solo la calma fugaz de la muerte,
no hay silencio lascivos en la cama,
ni nada mas allá de la ley del fuerte.
Morir lentamente, como el cigarrillo,
que se enciende, y fallece en labios de sal,
y mi historia contada desde un pestillo,
y sobre la seda, en la fosa, solo la cal.
que se enciende, y fallece en labios de sal,
y mi historia contada desde un pestillo,
y sobre la seda, en la fosa, solo la cal.
Muere el vagabundo, por amor vencido,
como el vino muere en la boca del mar,
solo con el cansancio del camino recorrido,
y el corazón en vela, en busca de la paz.
como el vino muere en la boca del mar,
solo con el cansancio del camino recorrido,
y el corazón en vela, en busca de la paz.
El rancio olor de ajenjos y de amor,
la nostalgia mustia de la canción que duerme,
y solo queda el ocaso de un sueño,
que sin la sutil mañana, solo muere.
la nostalgia mustia de la canción que duerme,
y solo queda el ocaso de un sueño,
que sin la sutil mañana, solo muere.
Rafael Prado
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