Deja que te vea antes de partir.
Deja que dilate el tiempo de la despedida.
Déjame tocarte una vez más;
sentir melancólico el roce de tus labios y los míos,
sentir melancólico el roce de tus labios y los míos,
husmear con curiosidad los recovecos de tu
cuerpo,
los sonidos de tu aliento, los matices de tu
piel.
Camina conmigo bajo la sombra de los árboles.
Tómame de la mano y permíteme vagar contigo
por los senderos aun no andados.
Te observo en silencio mientras me hablas.
Me acurruco en tus ojos color ámbar.
Y desvío mi cuerpo para tocar con los dedos
tus mejillas.
Se bien que has de marcharte pronto
y que el destino tal vez nunca junte de nuevo
nuestras vidas.
Pero déjame olvidarlo al menos por un rato,
permíteme que me abrase a tu cuerpo,
que mis oídos memoricen tu respiración
profunda.
Déjame fingirme enamorado eternamente,
déjame sentirme el más antiguo de tus amantes.
Déjame ser feliz, y besarte una ultima vez.
Rafael Prado
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